Las lágrimas de Higgs y el origen de la masa.

07/09/2012

Hace ya casi 50 años, un joven científico recibió una notificación de rechazo sobre un artículo de dos páginas que había enviado a la revista de física europea Physics Letters. La revista argumentó el rechazo diciendo que “el artículo no era de relevancia evidente para la física”. El joven se llamaba Peter Higgs. Un árbitro de la revista –un físico de mucho peso en esa época– sugirió al autor agregar una discusión de las implicaciones físicas de la idea que se proponía en el texto. Tal vez eso ayudaría en otra revista…

El joven británico agregó entonces un párrafo al texto en el que describía que la implicación física del mecanismo propuesto en su texto, era la existencia de un campo que podía dotar de masa a las partículas fundamentales. En esa época, el asunto del origen de la masa de las partículas fundamentales era un enigma. El artículo fue enviado así al Physical Review Letters y publicado al siguiente año. La idea resolvería en los siguientes lustros un problema importante en la emergente física de partículas, que predecía resultados absurdos para altas energías si a las partículas fundamentales simplemente se les asignaba una masa distinta de cero en las teorías. Y sin embargo, la tienen. Usted, yo y el queso gruyere claramente tenemos masa. Pero tampoco se podían desechar las teorías, para casi todos los casos, las teorías predecían con pasmosa precisión el comportamiento microscópico de la materia.

Casi cinco décadas después de aquél rechazo, Peter Higss apenas podía contener las lágrimas mientras diapositiva tras diapositiva, Fabiola Gianotti, vocero de uno de los experimentos del Large Hadron Collider (LHC) mostraba la evidencia convincente de que la partícula asociada al campo de su ya antiguo artículo, existía. Hoy, hay una buena probabilidad de que el profesor Higgs reciba eventualmente, junto con otros pioneros de la física de partículas, el premio nobél de física.

 

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